El dinosaurio más famoso en la saga de Jurassic Park

 -Dios crea al dinosaurio. Dios mata al dinosaurio. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea al dinosaurio.

– El dinosaurio se come al hombre y la mujer hereda la Tierra.

Ian Malcolm y Ellie Sattler

Jurassic Park, 1993

Hace ya 25 años que la primera producción de Jurassic Park vio la luz. Esta película, dirigida por Steven Spielberg, fue una gran inspiración para miles de personas que decidieron seguir el camino de la paleontología y, también, fue una de las primeras películas en abrirnos los ojos a uno de los problemas más polémicos de la bioética. Si bien, uno pensaría que las ideas del Sr. Hammond son dignas únicamente de la ficción, la verdad es que no estamos tan lejos de lograr cosas similares.

Los errores clásicos en Jurassic Park

Tenemos que ir por partes, el pilar de la película se basa en el logro de una compañía ficticia de nombre InGen. Se supone que se logra extraer DNA nuclear de dinosaurios gracias a unos mosquitos que se encontraban preservados en ámbar. El caso es que si los mosquitos se habían alimentado de los dinosaurios era posible extraer DNA de los mismos.  Obviamente, había que generar planes de contingencia, como el hecho de que todos los dinosaurios generados en InGen eran hembras y, también, que eran incapaces de producir lisina, uno de los aminoácidos esenciales, por lo que si no tenían una dieta rica en lisina los dinosaurios morirían.

Ahora bien, la realidad es que el DNA no se preserva tanto tiempo. De hecho, sabemos MUY poco sobre el material genético de los dinosaurios que tiene al menos 65 millones de años de antigüedad. Para darnos una idea, un animal del cual sí conocemos gran parte de su material genético es el mamut, quien tiene entre 10,000 y 4,000 años de antigüedad, y aun así tenemos problemas a la hora de conocer la secuencia completa. Esta es una de las razones por las que la idea de traer de vuelta a los dinosaurios solo se queda en la ficción y en los corazones de todos los paleontólogos amantes de la saga Hollywoodense.

Para darle crédito a la película, la realidad es que sí tomaron en cuenta que el DNA no estaría completamente preservado. La solución a la que llegaron los científicos de InGen fue sustituir las partes incompletas con DNA de ranas. Esta decisión abre la puerta a la segunda GRAN problemática de la película: el hecho de que los dinosaurios comenzaron a reproducirse y repoblar por su cuenta la Isla Nublar. Uno de los héroes de la película, Alan Grant, llega a la conclusión de que, al igual que algunas ranas africanas, los dinosaurios adquirieron la capacidad de cambiar de sexo para balancear la población. Robert P. Kruger, en un artículo para la revista Cell, propone que, ya que en la mayoría de los reptiles, la determinación del sexo está controlada por factores ambientales (sobre todo la temperatura) y no genéticos, una explicación más simple sería que un estudiante descuidado modificó la temperatura de incubación de los huevos, dejando que unos cuantos machos estuvieran en la isla.

El sexo de los cocodrilos y tortugas está determinado por la temperatura a la que fueron incubados. Tomado de https://www.20minutos.es/

Hablar de reptiles nos abre el paso a la tercera y última GRAN problemática de Jurassic Park. Los reptiles son vertebrados y NINGÚN vertebrado puede producir lisina, todos tenemos que consumirlo en la dieta. Así que, suponemos que los laboratoristas de InGen solo querían usar una palabra apantallante para los visitantes del parque y hacer parecer más seguras sus instalaciones.

La cruzada bioética que nos deja Jurassic Park

Con todo lo descabellada que pueda ser la película, las ideas del Sr. Hammond y la cruzada de todos los protagonistas SÍ dejaron un legado interesante en el mundo de la bioética. La llegada de los dinosaurios es prácticamente imposible, pero la desextinción como tal no tanto. Muchos biólogos se han dedicado al tema y se han cuestionado que tan viable y correcto es traer de vuelta animales extintos. Este grupo de científicos no está buscando hacer un parque de diversiones, están buscando balancear los ecosistemas. Cuando una especie se extingue se genera un desequilibrio en el ecosistema donde habitaba; la extinción de una especie conlleva un sinfín de problemas.

El caso clásico es el citado por Héctor Arita en la revista Ciencias, el cual habla de la paloma viajera, Martha. Las palomas viajeras han sido uno de los primeros blancos para entrar de lleno en la desextinción. Se ha propuesto tomar DNA de los ejemplares de museo, y reemplazar las partes dañadas con DNA de palomas evolutivamente muy cercanas (de esta manera, las palomas evolutivamente cercanas pueden llegar a ser, incluso, padres sustitutos). La paloma viajera no es la única especie propuesta para este tipo de procedimientos.

Un caso un poco más extremo es la propuesta de traer de regreso al mamut. Hace ya poco más de 10 años, que la idea estaba puesta sobre la mesa y se sigue discutiendo en la actualidad. Traer de regreso a esta criatura que convivió con nosotros hace tantos años, podría llegar a ser un proceso tan simple como el propuesto para la paloma viajera ya que los elefantes son lo suficientemente cercanos evolutivamente; podrían ser los padres sustitutos del mamut. Existen lugares en Siberia y Canadá muy parecidos a los ecosistemas que alguna vez fueron habitados por mamuts, por lo que colocarlos en el lugar adecuado no sería un verdadero problema.

El DNA de mamut es muy parecido al de los elefantes. De hecho, un laboratorio en Harvard ya logro insertar su genoma en células epiteliales de elefante utilizando tecnología CRISPR. Tomado de https://www.popsci.com/

¿Suena familiar? Sí, es prácticamente el mismo mecanismo utilizado por los científicos en InGen. Incluso hoy en día, con la tecnología CRISPR es aún más fácil colocar las partes de DNA faltante en la secuencia del animal extinto. Al igual que InGen, los científicos de la vida real están tomando un millón de medidas de precaución y están metidos en discusiones fuertes sobre las implicaciones bioéticas de la desextinción. Todos tenemos opiniones al respecto, pero es importante que sepamos que estas ideas existen y se está trabajando sobre ellas.

Así que, este viernes cuando vayas al cine a ver la nueva entrega de la saga de Jurassic Park, ¡disfrútala mucho!, pero sal de la sala preguntándote qué tan real podría ser lo que acabas de ver.

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