Gasolina y alternativas ¿Prospero 2019?

SEPALACIENCIA se une al tema de la crisis y controversia petrolera en México

El tema del petróleo probablemente desde hace tiempo se encuentra dentro de los más controversiales a nivel mundial. Pero antes de discutir algunos temas de la política o del impacto en el ambiente debido a su uso cotidiano, resolvamos ¿cómo es que se origina?

Tal vez llegaste a escuchar “El petróleo proviene de restos fósiles”, sin embargo existen varias teorías sobre su formación que se pueden clasificar en dos ideas principales, las que aceptan su origen como un proceso biogénico donde se  propone que surge a partir de la descomposición de carbón biológico almacenado en microfósiles: microorganismos como protozoarios primitivos y algas marinas fosilizados, acumulados entre sedimentos, que con ayuda de temperatura y presión adecuada llegan a la formación de un líquido viscoso insoluble en el agua; o las teorías abiogénicas que sugieren su origen como resultado de reacciones catalizadas de minerales en carbón no biológico en las profundidades de los sedimentos.

Se dice que hasta el momento 25 de los 33 grandes yacimientos que abastecen la energía mundial se encuentran en el Medio Oriente. No obstante, aunque su producción a disminuido a lo largo del tiempo,México sigue considerado como el segundo país con mayor producción en el continente americano y con mayor suministro petrolero al mismo.

Campos petroleros a lo largo de las costas del Golfo de México

De acuerdo con forbes, de casi 2000 barriles diarios de la producción mexicana 775  se destina para el abasto de otros países.. ¿Te parece mucho?
Siendo un país donde una parte de la economía depende de la producción petrolera, se esperaría que las refinerías nacionales tuvieran un control y administración absoluta de esta. Sin embargo como hemos leído, visto y escuchado, la petrolera mexicana PEMEX no ha llevado a cabo esta labor de la manera adecuada.  

Según la periodista Ana Lilia Pérez, periodista especializada en el tema del huachicoleo, este problema se originó dentro de la misma empresa. Este robo de combustible creció de tal manera que actualmente se conocen tres modalidades en que ocurre: 1) por la colaboración de trabajadores de la empresa en refinerías y terminales de abastecimiento, 2) mediante barcos que transportan el combustibles y 3) a través de tomas clandestinas, que representan el 20% de la obtención ilegal de hidrocarburos en México. Hoy en día, estas prácticas causan pérdidas de aproximadamente 60,000 millones de pesos al año en el país. Solo por comparar,  esto representa 2.4 veces el presupuesto que se destinará a la ciencia en México en 2019 (25,000 millones de pesos).

Como consecuencia, a inicio de año el gobierno mexicano implementó una estrategia para combatir el problema cerrando las válvulas de los oleoductos que Pemex utiliza para la distribución de combustibles, lo que provocó una serie de desabastos de gasolina afectando a usuarios de autos en la zona del bajío mexicano. Durante éste tiempo también fue notable la dependencia hacia los hidrocarburos, una de las principales fuentes de contaminación en el aire y la cual provoca 25 mil muertes en promedio al año en México. Sin embargo, un fenómeno resaltó durante esos días, la falta de combustible fósil redujo el uso de automóviles, donde tan sólo en el área metropolitana circulan 5 millones de los 30 millones a nivel nacional,  dando como resultado una notable baja en la contaminación del aire. Éste curioso desenlace ha funcionado como punto de inflexión para la reflexión sobre la necesidad de explorar alternativas más amigables con el ambiente.

Si bien es cierto que la gasolina es el combustible más utilizado, existen otras fuentes de energía que pueden poner un coche en marcha; por ejemplo:

  • Electricidad: existen autos con motor eléctrico que no necesitan más que ser conectados y recargar batería para funcionar. La ventaja de este tipo de coches, además de evitar largas filas para comprar gasolina, es que no emiten gases de efecto invernadero. La desventaja es que no todos son adecuados para viajes largos pues la batería es una limitante. Es ahí donde entran los coches híbridos, que cuentan con motor eléctrico y motor térmico, por lo que pueden utilizar gasolina para esos casos.
  • Bioetanol: a partir de la fermentación de azúcares provenientes de materia orgánica, se obtiene como producto etanol. Este compuesto químico también puede ser utilizado como combustible, ya sea solo o en mezclas con gasolina. De hecho, el Bentley Continental GT y el Renault Laguna, son algunos ejemplos de automóviles capaces de funcionar completamente con bioetanol.
  • Biodiesel: es un combustible derivado de lípidos obtenidos de aceites vegetales o grasas animales. Al igual que los ejemplos anteriores, puede ser utilizado utilizado en vehículos, ya sea sólo o en combinación con otros combustibles. De hecho, Audi y BMW fabrican algunos modelos que utilizan diesel.
  • Hidrógeno: ciertas reacciones entre el hidrógeno y el oxígeno generan electricidad, vapor de agua y calor como residuos. Si se promueven este tipo de reacciones dentro de una célula y se envían los productos al motor eléctrico de un coche, éste automáticamente puede ponerse en marcha. Tal es el caso de algunos modelos de Honda y Toyota, que si bien son escasos y exclusivos de muy pocos países, parecen ser la combinación perfecta entre el cuidado del ambiente y el rendimiento de los coches que utilizan gasolina.

Aunque por momentos parecería que dependemos demasiado de la gasolina, la ciencia y la tecnología nos han demostrado que cada vez son más las opciones que existen como alternativa para cuidar el ambiente y en este caso amplía las alternativas para evitar conflictos de poder.

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