Los últimos segundos de vida

Ya no es la vida, tampoco el sueño ni la muerte.

Este cuerpo sin voz, metal sin fuego

Mano sin despedida que no muevo, 

(…)

Este cuerpo sin voz ya no es la vida

Pero tampoco el sueño ni la muerte.

Muerte Del Cielo Azul – Bernardo Ortiz de Montellano

Ese cuerpo sin voz ya no es la vida, tampoco el sueño ni la muerte. Bernardo Ortiz, poeta mexicano, describía un cuerpo paralizado sin comunicación al exterior, entre el sueño o la muerte. Así como él, muchos otros escritores han descrito este proceso con una serie de historias que tienen como común denominador algo que podríamos llamar un estado entre la vida y la muerte que, Dante Alighieri lo describía como un sueño emocional y algunos médicos, como un último momento de emociones en el que diversos testimonios convergen en visualizaciones fuera de sí. 

Hasta hace unos años esta asunción se quedaría todavía en lo fantástico y hasta cierto punto espiritual, pero recientemente se han realizado investigaciones sobre lo que sucede en el cerebro segundos después de la muerte. Aún no podemos escribir una nota sobre estas experiencias en humanos, pero nuestros más cercanos para entender este proceso son los roedores. Un grupo de la Universidad de Michigan estudió la actividad cerebral antes, durante y después de una dosis letal de anestesia en ratas, encontrando que segundos después del arresto cardíaco la actividad cerebral del hipocampo, una estructura muy relacionada a la memoria, regresaba a tener respuesta. Ellos lograron distinguir al menos 4 estados de esta actividad que daban el preámbulo de la muerte de cada individuo. Notaron que el estado 1 describía el momento entre el último latido del corazón y el cese de irrigación sanguínea al cerebro, con una duración de 4 segundos, en donde la actividad cerebral regresaba a una frecuencia alta de unos 50 Hz, seguida de la estado 2 característico por un enlentecimiento de la actividad que duraba 6 segundos, mientras que en el estado 3  con duración de 20 segundos aumentaba nuevamente la actividad de manera muy similar a la presente en el estados de alerta durante la vida, comúnmente conocida como actividad Gamma y, finalmente el estado 4 en donde se perdía la actividad cerebral por completo. 
Este hallazgo posteriormente fue reportado no sólo en el hipocampo sino en interacción con otras áreas del cerebro.


Los autores de esta investigación sugieren que el estado 3 corresponde más allá de un estado de alerta, a un estado de conciencia. Lo cual genera muchas más preguntas en nosotros, ya que hasta donde sabemos la conciencia como muchos otros conceptos siguen siendo debatidos y aún ambiguos, aunque hay varios esfuerzos científicos y teóricos en tratar de entender a la conciencia a través de una medida, aún siguen siendo palabras mayores al nivel neurocientífico. Pero en lo que no caben dudas es que la actividad cerebral después de la muerte alcanzan frecuencias similares a la que puede observarse en vida.

Aún es pronto para especular que estos estados podrían estar relacionados con las experiencias que tantos literatos y poetas han descrito en relación a la muerte, pero resulta fascinante saber que nuestro cerebro es el último en decir adiós, cuando de muerte se trata.  

Para seguir leyendo:

¿Podría surgir actividad cerebral después de morir? – nota de divulgación de la revista Nature
Actividad cerebral en el cerebro moribundo – reporte original del estudio de la Universidad de Michigan.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook
Instagram