En las entrañas del Bolero

Te recomendamos fuertemente leer este artículo mientras escuchas la liga de youtube que anexamos para ti.

Hay quienes piensan que los artistas tienen algo de locos. Algunos psicólogos afirman que muchos de los más grandes artistas de la historia padecían alguna afección mental como depresión, trastorno bipolar, entre otras muchas cosas. Tan sólo al zambullirse en Google, si uno teclea las palabras “arte y locura”, saldrán un millón de encabezados que afirman que quizás haya que estar un poco loco para ser un genio creativo del arte (aunque esto, en mi humilde opinión, no es cierto para todos los artistas); pero, ¿te imaginas que sí exista una enfermedad que desate a nuestro artista interior? ¿Existirá una enfermedad que moldee obras artísticas enteras?

Quizás suena descabellado pensar que una enfermedad así exista o quizás no te lo parezca tanto, pero ¿qué te parece si discutimos uno de los casos más famosos y decides por ti mismo?

Un genio

La verdad, no quiero ser uno de los tantos artículos que citan este caso sin tocar la parte más humana que lo rodea. Es por eso que decidí colocarnos en el contexto histórico y personal de nuestro protagonista: Maurice Ravel.

En el invierno de 1927, Maurice Ravel estaba a punto de partir a una gira por Estados Unidos y Canadá. El compositor estaba gozando plenamente del éxito y probablemente fue uno de los tiempos más felices de su vida. Antes de partir, una querida amiga, Ida Rubinstein, le hizo prometer que compondría una pieza para su nueva compañía de ballet; una pieza con tintes españoles, que fuera digna de competir con la compañía de ballet más famosa de la época: Los Ballet Rusos de Sergei Diáguilev. Ravel tenía una idea muy clara, haría una transcripción orquestal de Iberia una suite para piano. Sin embargo, al volver de la gira se encontró con un bache en el camino, así su impaciencia, su orgullo y quizás la suerte le obligaron a abandonar esa idea y componer algo de cero.

Ya era el verano de 1928 y el sol brillaba en San Juan de Luz. Ravel disfrutaba de unas cortas vacaciones con sus amistades y una mañana, aun en pijama y antes de emprender los chapuzones, fue golpeado por la inspiración. Llamó a uno de sus amigos al piano y, con un solo dedo, toco la famosa melodía que ya todos conocemos, ahí nació el Bolero. Con cierta emoción le dijo a su amigo «¿No crees que tiene una cualidad insistente? Trataré de repetirlo varias veces, sin ningún tipo de desarrollo, aumentando gradualmente la orquestación». Y tan solo 5 meses después la obra estaría completa y habría sido entrega a su amiga.

Esta pieza tiene un componente aturdidor, ¿cierto? Dura 15 minutos, es sumamente repetitiva, no tiene cambios en el tempo solo hay un aumento en el volumen. Los músicos se aturden, el director de orquesta se aturde, incluso uno después de un rato se aturde. Muchos músicos y algunas otras personas tienen esta clásica queja de que, de las obras de Ravel, el Bolero es una de las obras más famosas (si no es que LA más famosa) y es una de las más «aburridas» musicalmente hablando. La noche del estreno, una mujer acusó a Ravel de locura y al enterarse de esto el compositor afirmó que esa mujer comprendió su obra. ¿Por qué este artista tan reconocido sacrifico tanto la complejidad melódica y le dio más importancia a otros aspectos como el timbre, tono y la intensidad? Y, aunque no lo creas, en la actualidad varios científicos creen que, en efecto, una enfermedad mental es la culpable.

En esta imagen podemos observar las diferencias entre un cerebro normal y uno con demencia frontotemporal.

Poco menos de 5 años después, el compositor comenzó a manifestar una enfermedad que con el paso del tiempo le impedía expresarse verbalmente (la palabra elegante para esto es afasia), ya no podía escribir, componer, tocar el piano y olvidaba muchas cosas. Lo más triste es que Ravel estaba completamente consciente de lo que le estaba pasando. Le confesaba a sus amigos que su cabeza estaba llena de ideas, que la música seguía sonando en su mente, pero que al tomar el lápiz todas esas ideas se desvanecían. Obviamente, acudió a varios médicos y aún tenemos algunos de los registros de exámenes que les fueron aplicados y se dice que, si bien Ravel no podía interpretar sus piezas o escribir una carta, sí era capaz de detectar errores cuando alguien interpretaba sus piezas y también era capaz de entender lo que decían las cartas, lo que las palabras significaban. Y cuando todo empeoró consiguió contactar con un gran neurocirujano, Clovis Vincent, que aceptó realizarle cirugía. Cuando Vincent abrió el cráneo del compositor, para su sorpresa, observó que porciones del hemisferio izquierdo lucían hundidas y encogidas. Un par de días después de la cirugía, Ravel cayó en coma y murió unos 10 días después.

Síntomas artísticos

¿Qué atormentaba al compositor? Nunca sabremos a ciencia cierta, porque la autopsia fue denegada. Sin embargo, sí tenemos algunas hipótesis. Hace algunos años se decía que probablemente Ravel fue una víctima de Alzheimer, pero hoy se piensa que eso no es muy probable. El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que produce pérdida de memoria y comportamientos erráticos en quién la padece. A diferencia de Ravel, quienes padecen Alzheimer no son conscientes de que están perdiendo ciertas habilidades, además los pacientes de Alzheimer presentan anomalías en ambos hemisferios del cerebro y no solo en uno, finalmente, recordemos que Ravel conservaba ciertas habilidades cognitivas y de memoria como percibir errores en piezas musicales y entender palabras. Hoy en día se discute más bien que el compositor padecía una enfermedad llamada demencia frontotemporal.

Esta es una pintura titulada “Unraveling Bolero” por la artista Anne Adams. Esta pintura está basada en el Bolero de Ravel, cada color representa una nota musical y las figuras los intrumentos. Anne Adams también padecía demencia frontotemporal. Tomada de The New Scientist

Esta enfermedad también es neurodegenerativa y, como su nombre lo indica, afecta a los lóbulos temporal y frontal, se tiene una pérdida fuerte de neuronas y puede ser en ambos hemisferios o sólo en uno como Ravel. La demencia frontotemporal tiene un espectro MUY amplio de síntomas y tiene muchas variantes, es por eso que incluso hoy en día quienes la padecen pueden pasar meses sin un diagnóstico adecuado. Dependiendo del hemisferio donde haya pérdida neuronal se pueden presentar comportamientos o afecciones diferentes, puede que pierdan muchas o casi todas su habilidades cognitivas, se vuelvan muy impulsivos, con cambios drásticos en la dieta (hay quienes pasan de ser súper fitness a comer puros twinkies) o puede que les pase como a Ravel que no pierden muchas habilidades cognitivas pero presentan afasia y recuerdan cosas que solían hacer con regularidad, tiene conciencia de lo que sucede.

Es muy común que personas con la variante que tenía Ravel desarrollen capacidades artísticas progresivamente, de hecho, algunos médicos lo consideran un síntoma. Hay casos de personas que se dedicaban a las finanzas, agencias de viajes o contaduría, que no habían tenido interés en el arte ni entrenamiento artístico y de pronto deciden abandonar sus trabajos y dedicarse a pintar, esculpir o componer música. Con frecuencia los trabajos de estas personas son obsesivos y sumamente repetitivos como el Bolero. ¿Por qué sucede eso? Yo me pregunté lo mismo y encontré respuestas muy interesantes

El arte de un hemisferio

¿Te acuerdas que mencioné la importancia que Ravel le dio a cosas como el timbre, el tono o la duración? Estos son aspectos que se procesan en el hemisferio derecho, la idea es que ese hemisferio tenía mayoría en muchas de las acciones de Ravel.

Recordemos que el cerebro es una unidad, sus hemisferios trabajan en equipo para producir un todo. Las características predominantes del Bolero (su complejidad rítmica, sus cambios en la intensidad y su variedad tímbrica) son habilidades musicales que se procesan en el hemisferio derecho. Las composiciones posteriores al Bolero también presentan características similares. Los científicos creen que las personas que empiezan su camino artístico como consecuencia de su enfermedad desarrollan obras de arte que con el paso del tiempo se vuelven más abstractas, repetitivas y obsesivas. Y no te creas, así como Ravel, también hay hasta casos de pintores que estudian técnicas muy estrictas durante toda su vida, y al desarrollar una enfermedad como esta su técnica se vuelve mucho más experimental y MUY abstracta. Otra posibilidad al desarrollar demencia frontotemporal es que quizás no te vuelvas artista pero desarrolles gustos peculiares por arte que antes aborrecías. Hay un artículo académico que analiza a personas que aborrecen música country y de pronto la aman, se vuelven grandes fanáticos y coleccionistas de discos de country.

Comparativa de una artista que hacía pintura tradicional oriental, al momento de la manifestación de la enfermedad empezó a experimentar con colores neón.
Tomado de Mell, J. C., Howard, S. M., & Miller, B. L. (2003). Art and the brain The influence of frontotemporal dementia on an accomplished artist. Neurology, 60(10), 1707-1710.

La demencia frontotemporal es una enfermedad que afecta a personas jóvenes y es de difícil diagnóstico. Muchas personas pueden pasar mucho tiempo sin un diagnóstico adecuado. Las investigaciones avanzan, pero nos falta mucho camino por recorrer para poder ayudar de lleno a estas personas. Quizás ahora que sabemos esto, algunas piezas de arte nos llenen de reflexión y empatía por estas personas que a pesar de crear cosas hermosas sufren mucho. Por último, queda decir que hay muchos críticos que opinan que aquello creado por una mente enferma no puede ser considerado arte, yo difiero, pero ¿tú qué opinas?

¿Te interesa leer más?
Artículo Nature de Maurice Ravel

Podcast Radiolab Unraveling Bolero

 

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